
Pribel Coronado fue creadora en otras tantas acciones de su trabajo social de las Damas “Dorcas” en Cumaná, en con su acostumbrada irreverencia, centró su vida en una visión dedicada al servicio y a no ser servida, ese siempre tuvo un norte, el desinterés por el lucro y das buenas obras. Su fragancia de cristiana por la gracia de Dios, la condujo a tener una prístina claridad, que, para alcanzar la salvación en Cristo Jesús, era necesario atender y practicar el evangelio en aquello que nos manda el Señor que dijo el Apóstol Santiago en el capítulo (2: 17 19).

Siempre luchó por la libertad y la libre expresión
El apóstol Santiago enseña que “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:17-19). Este versículo significa que la fe que no se demuestra con acciones concretas y buenas obras es inútil, una fe sin vida. De la misma forma que un cuerpo sin espíritu está muerto, una fe sin acciones no sirve y no se puede considerar verdadera fe.
Y esa fue la vida de esta mujer, que como una Dortas más, hizo de su cotidianidad una fe constante, porque para Prisbel su actuar, era la fe, que tenía que ir acompañada de acciones reales de su vivencia. Porque para que alguien que profesara la fe; y no la respaldaba, perdía el sentido.

Estuvo al lado de las grandes causas y desafió al régimen de la opresión y no quiso asumir la diáspora como destino, prefirió quedarse en su nación
Siempre compartíamos estos temas y concordábamos que nuestras acciones tenían que esta acompañadas de obras con la prueba de la fe: Las acciones son la evidencia de una fe viva y real.
Por eso el apóstol Santiago desafío a mostrar la fe sin obras, argumentando que él mostrará su fe a través de sus obras.

Hoy cuando sabemos que Prisbel parte al encuentro con su origen, que nos es otra cosa, que volver a regazo de su padre eterno, nos sentimos complacido por su recorrido en este plano terrenal, porque para ella su fe fue la misma que pregonó el apóstol Pablo, cuando dijo en Filipenses 1:21: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”.
En este pasaje, el apóstol Pablo expresa que su vida entera está dedicada a Cristo, y por lo tanto, la muerte no es vista como una pérdida, sino como una ganancia por ir a estar con Cristo. Esa también fue una convicción de esta Dorta que hizo de su fe una indumentaria de vida.

