
Resumen ejecutivo
El crecimiento mundial continúa siendo débil, mientras que los ya elevados niveles de deuda pública siguen aumentando. Al mismo tiempo, el aumento del gasto en defensa, el envejecimiento de la población y las mayores tasas de interés ejercen nuevas presiones sobre las finanzas públicas. Para mejorar el nivel de vida y aliviar las presiones fiscales, los gobiernos deben tomar medidas decisivas que fortalezcan el crecimiento económico y racionalicen el gasto público. Esta edición del Monitor Fiscal analiza cómo una mayor eficiencia en el gasto y una reasignación estratégica de los recursos —en particular hacia infraestructuras, capital humano e investigación y desarrollo— pueden mejorar las perspectivas de crecimiento sin aumentar el gasto total. Estas reformas del gasto no solo fortalecen la resiliencia económica, sino que también sientan las bases para un futuro más próspero.
El margen de reforma es considerable. En las últimas décadas, la inversión pública como proporción del gasto total ha disminuido, mientras que el gasto en educación pública se ha estancado. La masa salarial representa una parte importante del gasto, y los salarios del sector público suelen superar a los del sector privado, lo que distorsiona los mercados laborales. Además, la rigidez en las estructuras de gasto, sobre todo en las economías avanzadas y en grandes economías de mercados emergentes, limita las posibilidades de realizar reformas significativas. A pesar de los avances logrados desde la década de 1980, siguen existiendo brechas de eficiencia en el gasto público. Estas brechas reflejan la diferencia entre los resultados observados y los que podrían lograrse con los mismos recursos. Actualmente, se estiman en aproximadamente un 31% en las economías avanzadas, un 34% en los mercados emergentes y un 39% en los países en desarrollo de ingreso bajo.
Los países pueden mejorar sus perspectivas de crecimiento si redireccionan el gasto público hacia áreas que aumentan la capacidad productiva de la economía. Los nuevos datos mundiales sobre la eficiencia del gasto, junto con análisis de reformas previas y simulaciones de modelos, demuestran que las mejoras en el producto serían considerables. Por ejemplo, aumentar la inversión en infraestructuras en un 1% del PIB, manteniendo constante el gasto total mediante una reducción del consumo público (por ejemplo, de los gastos administrativos generales), se asocia con incrementos del producto a largo plazo de aproximadamente un 1,5% en las economías avanzadas y un 3,5% en las economías de mercados emergentes y en desarrollo. Los beneficios a largo plazo del aumento del gasto educativo son aún mayores, con una mejora estimada del producto en torno al 3% en las economías avanzadas y del 6% en las economías de mercados emergentes y en desarrollo.
Mejorar la eficiencia del gasto puede ampliar considerablemente estas ganancias. Si se lograran eliminar las brechas de eficiencia, el producto podría incrementarse en un 1,5% adicional en las economías avanzadas y entre un 2,5% y un 7,5% en las economías de mercados emergentes y en desarrollo; cuanto más rápido se avance en esta dirección, mayores serán los beneficios. La ejecución de políticas complementarias —como la combinación de inversiones en capital humano e infraestructuras en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, la integración del gasto en educación pública e investigación y desarrollo o la promoción de la difusión de tecnología en las economías avanzadas puede amplificar aún más estos resultados positivos.
Para aumentar la eficiencia del gasto, los países deben priorizar las reformas orientadas al fortalecimiento institucional. Estas reformas deben centrarse en luchar contra la corrupción y mejorar la transparencia y la rendición de cuentas mediante mecanismos robustos de control del gasto y la publicación de los presupuestos. Los procedimientos de contratación pública deben ser competitivos y transparentes, en especial en las economías avanzadas, donde representan una gran parte del PIB. También es fundamental fortalecer los sistemas de gestión de la inversión pública, ya que existe margen para mejorar la evaluación de los proyectos y asegurar fondos para el mantenimiento. La mejora de los procedimientos presupuestarios es esencial en todos los países con el fin de optimizar la eficiencia del gasto. Los marcos presupuestarios plurianuales permiten conectar eficazmente los planes estratégicos de gasto con los presupuestos anuales. Además, los países deben aprovechar las oportunidades que ofrece la digitalización para mejorar las operaciones de finanzas públicas y la prestación de servicios. Ampliar la participación del sector privado —mediante la subcontratación de funciones no esenciales del gobierno y la colaboración en proyectos de inversión— puede mejorar la eficiencia del gasto y crear espacio presupuestario, siempre que los riesgos fiscales se gestionen cuidadosamente.
La reforma de los sistemas de pensiones y de salud, orientada a garantizar su sostenibilidad, puede crear espacio para dirigir recursos a áreas que impulsen el crecimiento. Alinear los salarios del sector público con las referencias del sector privado es esencial para gestionar con eficacia la masa salarial del sector público. Mejorar la focalización de los programas de asistencia social, por ejemplo, mediante la consolidación de iniciativas fragmentadas en los países en desarrollo de ingreso bajo, también puede contribuir a aliviar las presiones fiscales. No se trata de elegir entre un gasto que promueva el crecimiento o uno que fomente la equidad. De hecho, la evidencia presentada en este capítulo indica que el gasto público en inversión y educación puede reducir con eficacia la desigualdad de ingresos.
Para optimizar el uso de los recursos existentes y asegurar que el dinero público genere beneficios duraderos, los gobiernos deberían recurrir a herramientas como las dirigidas a evaluar el gasto. Para que la evaluación del gasto tenga el máximo impacto, deben diseñarse con detenimiento e integrarse en el procedimiento presupuestario. En los países con capacidad limitada, la incorporación de elementos clave para evaluar el gasto, como el establecimiento de niveles de referencia y el uso de indicadores de desempeño, puede resultar especialmente beneficioso.
Capítulo 1. Uso inteligente de los recursos: el gasto público eficiente y bien asignado puede estimular el crecimiento económico
El capítulo 1 indaga sobre cómo pueden mejorarse las perspectivas de crecimiento económico mediante una mayor eficiencia y mejor distribución del gasto público, sin que la dotación global de gastos sufra alteraciones.
Capítulo 2. Riesgo y resiliencia en el mercado internacional de divisas
El mercado internacional de divisas se ha convertido en el mercado financiero más líquido y grande del mundo, debido en gran parte a una creciente participación de las instituciones financieras no bancarias y a un mayor uso de derivados financieros. Este crecimiento, que ha contribuido a mejorar la liquidez del mercado y ha ampliado las oportunidades de diversificación del riesgo, también ha introducido más complejidad e interconexiones, aumentando la vulnerabilidad del mercado a episodios de tensión. Este capítulo analiza cómo los episodios de mayor incertidumbre macrofinanciera afectan el funcionamiento del mercado de divisas y sus posibles implicancias para la estabilidad financiera. Durante estos períodos, las fugas hacia activos de mayor calidad y una mayor demanda de cobertura de riesgos tienden a elevar los costos de financiamiento en divisas, ampliar los diferenciales de precios para los compradores y vendedores de divisas en intermediarios financieros, y aumentar la volatilidad de los tipos de cambio como la de los rendimientos de inversiones en moneda extranjera. Estas tensiones se ven exacerbadas por vulnerabilidades estructurales, tales como grandes descalces de monedas en los balances, una alta concentración de la actividad de las instituciones que actúan como creadoras de mercado y una elevada participación de instituciones financieras no bancarias. Las tensiones en el mercado cambiario pueden propagarse a otras clases de activos, endureciendo las condiciones financieras en general, en especial en economías con grandes descalces de monedas o posiciones fiscales más débiles. La continua expansión del comercio de divisas ha aumentado los riesgos de liquidación (la posibilidad de que una de las partes entregue su moneda sin recibir la contraprestación correspondiente) y ha expuesto el mercado a riesgos operativos, como fallos técnicos y ciberataques. Para mitigar estos riesgos, las autoridades económicas pueden mejorar la supervisión, velar por que las instituciones financieras mantengan reservas adecuadas y reforzar la red mundial de seguridad financiera y la resiliencia en las operaciones.
Capítulo 3. Shocks globales, mercados locales: el panorama cambiante de la deuda soberana en los mercados emergentes
El capítulo analiza la evolución de los mercados de deuda soberana de las economías de mercados emergentes y en desarrollo en un contexto de crecientes niveles de deuda, mayor vulnerabilidad a los shocks mundiales y menor interés de los inversionistas internacionales debido al rendimiento rezagado de la deuda de los mercados emergentes respecto de otros activos. Además, compara los principales mercados emergentes que en gran medida han podido ampliar su deuda mediante una mayor emisión local dirigida a inversionistas nacionales, con otros mercados emergentes y preemergentes que han tenido que depender de financiamiento con vencimientos más cortos de bancos nacionales y del banco central, así como de deuda en moneda extranjera. Esto podría profundizar la divergencia entre las economías más resilientes y las más vulnerables en caso de que se produzca un shock. Nuevos análisis empíricos muestran que los países con una base de inversionistas locales más desarrollada de hecho han demostrado mayor resiliencia ante los shocks mundiales que se han producido en los últimos 15 años. Sin embargo, que haya más compradores nacionales no siempre es mejor; el capítulo también analiza los riesgos que podrían surgir de una dependencia excesiva de un grupo reducido de inversionistas nacionales, en especial si está motivada por una estrategia de represión financiera. El capítulo concluye con recomendaciones para desarrollar mercados de bonos en moneda local fuertes y resilientes. Si bien la mejora de los fundamentos macroeconómicos es esencial, también lo es contar con marcos sólidos de políticas y sistemas robustos de mercados financieros. Se debe desarrollar la infraestructura básica del mercado, proporcionar seguridad jurídica y fortalecer las prácticas de gestión de la deuda soberana.
Fondo Monetario Internacional – Octubre de 2025

