Los libros apócrifos no se incluyen en todas las Biblias porque los eruditos y las tradiciones religiosas no los consideran de inspiración divina, y debido a que muchos no formaban parte del canon judío, no se consideraron escrituras canónicas por la mayoría de las iglesias cristianas, especialmente durante la Reforma Protestante.
Razones principales para la exclusión:
Falta de inspiración divina: La mayoría de los textos apócrifos no se consideran inspirados por Dios y, por lo tanto, no tienen la misma autoridad que otros textos bíblicos.
No son parte del canon judío: Los apócrifos no formaban parte del Antiguo Testamento judío (el Tanaj), el cual servía como base para el canon bíblico de la Iglesia primitiva.
Ausencia de referencia en el Nuevo Testamento: Jesús y los apóstoles no citaron los apócrifos como Escritura, aunque citaron el Antiguo Testamento en numerosas ocasiones.
Contradicciones doctrinales: Algunos textos apócrifos presentan enseñanzas que parecen contradecir o no son consistentes con la doctrina cristiana establecida, como la idea de orar por los muertos para su perdón.
Reconocimiento tardío: La Iglesia Católica declaró como autorizadas las escrituras canónicas, incluyendo algunos libros apócrifos que los reformadores consideraban no canónicos.

Contexto histórico:
Tradición judía: La tradición judía, desde tiempos antiguos, no considera que estos textos posean la misma autoridad que el Antiguo Testamento, lo cual es un factor clave para la exclusión.
La Reforma: Los reformadores como Martín Lutero cuestionaron la autoridad de los libros deuterocanónicos (que los católicos consideran apócrifos) y los trasladaron a un apéndice para que se leyera por su valor edificante, pero no para establecer doctrina.
En resumen, la exclusión de los apócrifos se basa en la falta de consenso entre las tradiciones judías y cristianas, el criterio de que no son inspirados por Dios, y la falta de referencia en el Nuevo Testamento.
Los libros apocrifos son necesarios para entender el contexto biblico hoy, sí, los libros apócrifos son necesarios para entender el contexto bíblico histórico, social y lingüístico, especialmente porque cubren el período intertestamentario y enriquecen la comprensión del Nuevo Testamento, a pesar de que no se consideran canónicos o inspirados por todas las tradiciones. Ofrecen información clave sobre el judaísmo del Primer Siglo, la crisis de la helenización, la revuelta macabea, y proveen ejemplos del griego koiné y el vocabulario del Nuevo Testamento.
Cómo los apócrifos ayudan a entender el contexto bíblico:
Puente entre el Antiguo y Nuevo Testamentos: Muchos apócrifos fueron escritos entre el último profeta del Antiguo Testamento y la venida de Cristo, ofreciendo una visión del mundo y la mentalidad de los judíos de la época de Jesús.
Contexto histórico y social: Ayudan a comprender eventos monumentales como la crisis de la helenización y la revuelta macabea, que fueron cruciales para la ideología judía del siglo I y para entender las expectativas mesiánicas.
Contexto lingüístico: Proporcionan ejemplos del uso del griego koiné, el idioma en el que está escrito el Nuevo Testamento, ayudando a interpretar el vocabulario y la sintaxis.
Ilustración de conceptos teológicos: Aportan reflexiones teológicas que complementan el Antiguo Testamento, aunque no se deben usar como reglas de fe.

Diferencias en su aceptación:
Católicos y Ortodoxos: Los apócrifos del Antiguo Testamento son parte de sus Biblias, que denominan libros deuterocanónicos (aceptados en un segundo momento).
Protestantes: Consideran que estos libros son útiles para el estudio y la comprensión del contexto, pero no los incluyen en su canon bíblico, al no estimarlos inspirados por Dios.
En resumen, aunque no son considerados “Escritura inspirada” por todos, su lectura es vital para los estudiosos y creyentes que deseen una comprensión más completa del judaísmo y el cristianismo primitivo, según
¿Cuáles son los libros apócrifos? | Preguntas bíblicas
¿Cuáles son los libros apócrifos? Para responder a esta pregunta es importante saber que los expertos no se ponen de acuerdo sobre las diferencias entre «apócrifo», «pseudoepígrafo» y «deuterocanónico». Al final de un análisis extenso de las diferentes posturas sobre el significado de estos nombres, lo que abarcan y su exactitud, Alejandro Díez Macho reconoce:
Los libros objeto de nuestra publicación son llamados de diversos modos: apócrifos, pseudoepígrafos, literatura judía intertestamentaria, libros extracanónicos. Todas las denominaciones presentan inconvenientes. Nosotros hemos preferido la de libros apócrifos por ser quizás la más tradicional en los países de lengua española, a los que va dirigida nuestra edición (Apócrifos del Antiguo Testamento, tomo I, pp. 27-32).
Llamamos apócrifos a los libros que tienen ciertas semejanzas con los libros inspirados, pero que nunca fueron recibidos en el canon porque no fueron reconocidos como inspirados al no llenar los requisitos de canonicidad. Díez Macho señala:
Por literatura apócrifa judía entendemos un conjunto de obras judías (o, excepcionalmente, judeocristianas) escritas en el período comprendido entre el año 200 a. C. y el 200 d. C , obras pretendidamente inspiradas y referidas, ya sea como autor o como interlocutor, a un personaje del Antiguo Testamento (p. 32).
El concepto anterior hace notar que existen libros apócrifos del Antiguo Testamento y del Nuevo. Esta clasificación se establece a partir del idioma, la fecha estimada de redacción y el mensaje que contienen. Es imposible determinar una cifra exacta de libros apócrifos porque aún en este año se registraron nuevos hallazgos de documentos bíblicos y la posible presencia de algunos extrabíblicos.
Para establecer un número exacto de los documentos apócrifos conocidos tendríamos que hablar de todos los archivos encontrados, preservados y registrados en publicaciones formales.[1] En este artículo no incluyo fragmentos, epístolas o escritos menores, pero hay información de ellos en la bibliografía en la nota al pie.
47 libros apócrifos del Antiguo Testamento
La mayoría de expertos ubica la fecha de redacción de los apócrifos del Antiguo Testamento entre el siglo II y I, antes de Cristo. El período intertestamentario fue particularmente convulso en lo político y religioso, y quizá ese fue uno de los motores que movieron a que muchos escribieran documentos y los atribuyeran a un autor bíblico reconocido para hacer valer su mensaje. Esta es una característica esencial de los libros apócrifos, también conocidos como pseudoepígrafos (“pseudo” es falso y “epigrafía” es nombre o inscripción; es decir, documentos que han sido falsamente atribuidos a otros autores).
Los libros apócrifos registrados formalmente están redactados en diferentes géneros literarios como narrativa, testamentario, cánticos y oraciones, y apocalípticos. Estos son los del Antiguo Testamento:
1) Carta de Aristeas (narra el supuesto origen de la Septuaginta o LXX).
2) Jubileos.
3) Antigüedades Bíblicas (Pseudo Filón).
4) Vida de Adán y Eva (versión griega).
5) Vida de Adán y Eva (versión latina).
6) Paralipómenos de Jeremías.
7) 3 de Esdras (en la Septuaginta es 1 de Esdras).
8) Judit.
9) Tobit.
10) 1 de Macabeos.
11) 2 de Macabeos.
12) 3 de Macabeos.
13) 4 de Macabeos.
14) Baruc.
15) Sirácida o Eclesiástico.
16) Vida de los profetas.
17) Sabiduría de Salomón.
18) Salmos de Salomón.
19) Odas de Salomón.
20) Susana.
21) Bel y el Dragón.
22) Oración de Manasés.
23) Libro arameo de Ajicar.
24) José y Asenet.
25) Oráculos Sibilinos.
26) Libro etiópico de Henoc (1 Henoc).
27) Libro de los secretos de Henoc (2 Henoc).
28) Libro hebreo de Henoc (3 Henoc).
29) Libro 4 de Esdras.
30) Ascensión de Isaías.
31) Testamento de los Doce Patriarcas.
32) Testamento de Job.
33) Testamento de Moisés (Asunción de Moisés).
34) Testamento de Abrahán.
35) Testamento de Isaac y de Job.
36) Testamento de Salomón.
37) Testamento de Adán.
38) Apocalipsis de Esdras (griego).
39) Apocalipsis de Sedrac.
40) Visión de Esdras.
41) Apocalipsis siríaco de Baruc.
42) Apocalipsis griego de Baruc.
43) Apocalipsis de Elías.
44) Apocalipsis de Sofonía.
45) Apocalipsis de Abrahán.
46) Apocalipsis de Adán.
47) Apócrifo de Ezequiel.
