
En Venezuela, nuestros abuelos sobreviven con pensiones que no alcanzan ni para un pan, sin medicinas, en soledad y muchas veces criando a sus nietos porque sus hijos fueron obligados a huir.
Esto no es casualidad, es la maldad de un régimen que les robó su dignidad.
Pero no será para siempre. La tiranía cada vez está más débil y su final está cerca. Pronto construiremos un país donde nuestros adultos mayores vivan con respeto, cuidado y calidad de vida.
Nota de prensa Vente Venezuela

