La ópera es un género musical que se origina en Italia en el siglo XVI, cuando un grupo de poetas, intelectuales y músicos que se llamaron la Camerata Florentina quisieron revivir el teatro clásico griego e inventaron ese género musical que combinaba música, teatro y artes visuales. Un teatro de opera.
La primera representación de una ópera fue el Orfeo de Monteverdi en 1607. Monteverdi no solo buscaba belleza musical, sino también expresar emociones humanas.
La Ópera muy pronto se difundió al resto de Europa siendo los ejemplos más importantes en Francia, Lully, de origen italiano y Rameau; en Inglaterra Purcell y Handel, que si bien era alemán, desarrolló la mayor parte de su obra en Inglaterra.
El género avanza particularmente en Alemania con Gluck, y se irá perfeccionando hasta su apogeo con Mozart, quien fue el compositor que le dio vida a la ópera como hoy la conocemos. Mozart compuso numerosas obras pero las más sublimes y que hoy se escuchan en todos los teatros del mundo son: Don Giovanni, la Flauta Mágica, las Bodas de Fígaro y Cosí fan tutte.
Voy a intentar presentarte en orden cronológico las arias, es decir canciones más bellas de la ópera desde Monteverdi hasta nuestros días.
Los Orígenes: Siglo XVII
Monteverdi – L’Orfeo (1607): Possente spirto, Christian Gerhaher. Podemos calificarlo como el primer gran momento de la ópera.
Purcell – Dido and Aeneas (1689): When I am laid in earth. Jessie Norman. El conmovedor lamento de Dido antes de morir. Una de las páginas más bellas del barroco inglés.
Händel – Rinaldo (1711): Lascia ch’io pianga: Cecilia Bartoli. Una plegaria sencilla y desgarradora que ha trascendido los teatros de ópera.
Gluck – Orfeo ed Euridice (1762): Che farò senza Euridice. Janet Baker. La ópera reformada: el dolor de Orfeo expresado con claridad y pureza clásica.
El Clasicismo: Siglo XVIII
Mozart – Le nozze di Figaro (1786): Voi che sapete Frederika von Stade. El adolescente Cherubino canta su despertar amoroso con dulzura irresistible.
Mozart – Don Giovanni (1787): Là ci darem la mano Cesare Siepi. El juego de seducción en dúo. Ligera música para un drama moral.
Mozart – Die Zauberflöte (1791): Der Hölle Rache (Reina de la noche) Diana Damrau. Virtuosismo vocal extremo para una de las arias más famosas de la historia.
El Bel Canto y el verismo. Siglo XIX inicio del XX
Rossini – Il barbiere di Siviglia (1816): Largo al factotum Hernan Prey. Figaro entra con alegría desbordante y ritmo chispeante. Pura vitalidad.
Bellini – Norma (1831): Casta diva María Callas. Una oración a la luna que se convirtió en emblema del bel canto.
Donizetti – Lucia di Lammermoor (1835): Escena de la locura. María Callas. La soprano despliega virtuosismo técnico y emoción desgarrada.
Donizetti – L’elisir d’amore (1832): Una furtiva lagrima Pavarotti. Simplicidad y ternura: Una de las más bella canción de amor.
Verdi – Nabucco (1842): Va, pensiero Riccardo Mutti. El coro de los esclavos hebreos convertido en himno de libertad.
Verdi – Rigoletto (1851): La donna è mobile. Pavarotti. Un aria ligera y pegadiza en medio de una tragedia oscura.
Verdi – La Traviata (1853): Sempre libera. Anna Nerbrekko Violeta. canta su deseo de vivir y amar con intensidad.
Aida (1871): Celeste Aida Jonás Kaufman. La grandeza del amor expresada en un marco monumental.
Nuevas Expresiones operáticas fin del siglo XIX inicios del XX
Wagner – Tristán e Isolda (1865): Mild und leise (Liebestod). Birgit Nilsson, Isolda, se abandona a la muerte en una música que anuncia la modernidad.
Wagner – Die Walküre (1870): Leb’ wohl (Despedida de Wotan). Bryn Terfel. Una despedida llena de ternura.
Puccini – La Bohème (1896): Che gelida manina Pavarotti. La declaración de amor de Rodolfo: sencillez y emoción.
Puccini – La Bohème (1896): Mi chiamano Mimì Callas. La presentación más tierna y frágil de una heroína.
Puccini – Tosca (1900): Vissi d’arte Callas. Una oración íntima en medio de la tragedia Puccini.
Puccini – Turandot (1926): Nessun dorma. Plácido Domingo. El aria que se volvió universal gracias a su fuerza y delicadeza.
Análitica.com – Emilio Figueredo.

