
Los desfiles son espectáculos, no reflejos de la capacidad de combate, porque un desfile no tiene en cuenta la estrategia, la táctica ni la experiencia de combate.
Esta semana que pasó, el desfile militar de China, enmarcado en una cumbre internacional, ha servido como un barómetro de la dinámica geopolítica global. Más allá del despliegue de tanques y misiles, lo que presenciamos fue una declaración de intenciones y una demostración de alianzas, algunas posibles y otras de fantasía.
Sin embargo, la pregunta estratégica que debemos plantearnos es si este tipo de eventos, o incluso el simple tamaño del ejército chino, son indicadores de una capacidad real para proyectar poder de combate más allá de sus fronteras. La respuesta, en mi opinión, es un rotundo “no”.
Los desfiles son espectáculos, no reflejos de la capacidad de combate, porque un desfile no tiene en cuenta la estrategia, la táctica ni la experiencia de combate. El tamaño del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China, el más grande del mundo, no se traduce automáticamente en una capacidad para operar y sostener conflictos a miles de kilómetros de distancia.
La logística, la tecnología superior y la red de bases militares globales de Estados Unidos le otorgan una ventaja de proyección de poder que China, por ahora, no posee, pues está confinada a actuar dentro de sus fronteras en forma defensiva, o, a lo sumo, extenderse ofensivamente un poco sobre el Mar de la China, solo hasta el límite de sus islas artificiales y su cadena de servicios de apoyo.
Y por tierra, solo tiene a Rusia y la India como importantes, y a Corea del Norte como un vecino y aliado de humor voluble y variable. Y de Taiwán no hablemos porque es como si fuera EE UU… y con eso, los chinos no juegan.
Lo mismo aplica a los socios que invitó China para el desfile. Rusia, a pesar de su impresionante arsenal nuclear, ha demostrado en Ucrania las limitaciones de su ejército en un conflicto prolongado y convencional. Por su parte, Corea del Norte, con su programa nuclear, es una amenaza regional, pero su capacidad para proyectar fuerza a nivel global es prácticamente nula.
En conjunto, esta “alianza” de conveniencia tiene como principal motivación su oposición a la hegemonía de EE UU -como el proyecto Brics- pero su capacidad real de combate lejos de sus fronteras es limitada. La Unión Europea, a su vez, podría desempeñar un papel de contrapeso si desarrolla una política de defensa común más cohesionada, lo que añadiría otra capa de complejidad al tablero global.
Y ese factor de cohesión de Europa, es cada vez más fuerte y se llama Ucrania, porque por primera vez en mucho tiempo, ya con presupuestos militares llevados al doble (excepto España que pronto los acompañará), hay consenso en contra de Rusia, que también incorpora a la OTAN, lo cual implica que también incluye a EE UU de Trump.
Y en cuanto al apoyo de los coreanos del norte, hasta ahora han sido “utilizados como carne de cañón” en las maniobras defensivas rusas, a medida que Ucrania ingresaba en territorio ruso. Dicen que de 7 millones de coreanos del norte aportados, cuatro millones fueron muertos, y así reemplazaban muertos de Rusia, quienes, mal que mal, y sin motivación, pareciera que son mejores combatientes de los coreanos.
Por su parte, hay que tener claridad en que ni América Latina, ni Venezuela en particular, son campos de batalla directos en este ajedrez geopolítico, sino más bien escenarios para la competencia por la influencia. Venezuela tiene equipos militares y policiales provistos por Rusia y China, respectivamente, los cuales han demostrado no tener la calidad como para sostener su vida útil en el ambiente antimantenimiento que ha imperado en el chavismo, casi desde el principio, hace 26 años. Porque decidieron (y eso pueden leerlo en los balances de Pdvsa o Sidor) que la partida de mantenimiento era manejable y se quedaban con ese dinero.
Tan es así lo de la mala calidad de todo lo que les compraron a estos dos países, y a los personajes que los representan, que el sobrevuelo de dos aviones venezolanos sobre uno de los barcos de guerra de la flota de ataque norteamericana, lo hicieron aviones americanos muy viejos F-16 sin aviónica adecuada y con partes compradas en mercado negro. Una vergüenza mostrar eso, y otra, que incluye a los rusos, es no haber podido hacer volar algunos de los aviones de combate rusos Sukhoi Su-30 que tienen en tierra.
La introducción anterior era para hacernos la pregunta estratégica de fondo: ¿cómo este “desfile” chino de fuerzas globales podría manifestarse en nuestra región?
China, Rusia y en menor medida, Irán (otro actor con intereses en la región), no buscan invadir o establecer bases militares masivas en Latinoamérica. Su estrategia es más sutil, y dentro de sus posibilidades reales, y se centra en:
*Influencia económica: inversiones masivas en infraestructura, energía y recursos naturales. La diplomacia de la deuda de China es una herramienta clave para ganar influencia política;
*Vínculos políticos: apoyo a regímenes antagónicos a EE UU y a la UE, como el de Venezuela. Rusia, por su parte, mantiene lazos históricos y militares con la Caracas del chavismo; e
*Intercambio de inteligencia y seguridad: cooperación en áreas de seguridad cibernética y venta de armamento.
En el caso de Venezuela, el desfile chino es una pieza más en un rompecabezas de alianzas que ha permitido al chavismo de Maduro mantenerse a flote a pesar de las sanciones internacionales. Venezuela no se beneficia de una supuesta superioridad militar de sus aliados, sino de su apoyo diplomático y económico; el cual, aunque vital para la supervivencia del chavismo, no le confiere a Venezuela la capacidad de proyectar poder militar más allá de sus fronteras. La debilidad real del chavismo venezolano reside en su inestabilidad interna, su crisis humanitaria y su falta de legitimidad, y no en una hipotética invasión o amenaza externa.
El desfile militar de China es un mensaje para el mundo, una declaración de su creciente poder e influencia. Sin embargo, es un error estratégico interpretarlo como un preludio de una capacidad global para combatir lejos de sus fronteras; porque la verdadera batalla en la que China y sus aliados están inmersos es la de la influencia política y económica.
Para Venezuela, esta dinámica se traduce en la perpetuación de un statu quo insostenible, donde el apoyo de estos actores globales sirve para cimentar un chavismo, pero no para solucionar los problemas de fondo que aquejan al país. La ilusión de la fuerza proyectada por un desfile es, en última instancia, lo que es: una ilusión.
El viaje de Jorge Rodríguez a China, sin participación protocolar ni invitación formal al desfile militar, responde a una maniobra estratégica del chavismo para contrarrestar la presión estadounidense y la crisis interna en Venezuela. En el contexto del estado de alarma declarado por el chavismo, que enfrenta una creciente presencia naval de EE UU y una recompensa duplicada de 50 millones de dólares por Nicolás Maduro, Rodríguez podría haber buscado en Beijing consolidar apoyos para la supervivencia del chavismo.
Su presencia en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en Tianjin sugiere los siguientes objetivos:
1. Rodríguez, al reunirse con funcionarios de medio o bajo nivel, probablemente buscó garantías de que China continuará comprando petróleo venezolano, especialmente tras las amenazas de EE UU de imponer tarifas secundarias a las exportaciones de crudo. También pudo explorar la adquisición de tecnología militar china, como sistemas de vigilancia o misiles anti navíos, para contrarrestar la presencia naval estadounidense en el Caribe;
2. Asistir a un evento de alto perfil en China, permite al chavismo mostrar una imagen de relevancia global y resistencia frente al aislamiento diplomático liderado por EE UU, lo cual refuerza la narrativa de lucha contra el “imperialismo”;
3. Aunque no hay evidencia de un encuentro directo con Vladimir Putin, la cumbre de la OCS ofreció a Rodríguez una oportunidad para dialogar informalmente con representantes rusos, aliados clave en inteligencia, contrainteligencia y energía. Rusia podría coordinar con Venezuela estrategias para mitigar sanciones o proveer apoyo técnico-militar; y
4. No hay indicios concretos de interacciones con Corea del Norte durante este viaje. Sin embargo, un ángulo especulativo pero plausible es que el chavismo, en su desesperación, podría explorar la experiencia norcoreana en guerra asimétrica (ciberataques, armamento ligero) para fortalecer su capacidad defensiva frente a una posible intervención liderada por EE UU. Cualquier contacto con Pyongyang sería encubierto y de alto riesgo debido al escrutinio internacional.
China, motivada por intereses económicos (petróleo y pago de deudas) y geopolíticos (contrarrestar a EE UU), probablemente ofrecerá al chavismo:
*Sostenimiento económico: continuará comprando crudo venezolano para aliviar el impacto de las sanciones, como se vio en las negociaciones de Delcy Rodríguez en mayo de 2025. También podría reestructurar la deuda venezolana de 10 mil millones de dólares o extender nuevos préstamos para dar oxígeno financiero al chavismo;
*Cobertura diplomática: China reafirmará su rechazo a las sanciones “unilaterales” de EE UU y seguirá reconociendo la victoria electoral de Maduro en 2024, otorgando legitimidad al chavismo en foros multilaterales como la OCS o la ONU; y
*Aunque China evitará compromisos directos que la enfrenten a EE UU, podría proveer tecnología no letal (sistemas de vigilancia, drones) para reforzar la seguridad interna del chavismo frente a protestas o amenazas externas.
Haciendo seguimiento a los tres escenarios que venimos planteado en los últimos Análisis de entorno, encontramos:
Escenario optimista (entrega del poder sin conflicto armado)
a) Movimientos del chavismo: Rodríguez busca en China y Rusia garantías de refugio político o financiero para figuras clave del chavismo en caso de una salida negociada. China podría mediar en una transición si ve beneficios económicos, como mantener el acceso al petróleo venezolano bajo un nuevo gobierno de Edmundo González y María Corina Machado. Si el chavismo negocia, González y Machado tienen altas probabilidades de asumir el poder, respaldados por la legitimidad internacional y el apoyo popular.
b) EE UU presionaría para una transición ordenada, posiblemente con amnistías limitadas. La fuerza de ataque y despliegue rápido frente a Venezuela actuaría como presión psicológica, pero no intervendría directamente si hay una transición pacífica. Su objetivo es asegurar un gobierno pro-occidental sin escalar a un conflicto.
Escenario inocuo (resistencia diaria… un día a la vez)
a) Movimientos del chavismo: este es el escenario donde el viaje de Rodríguez cobra mayor relevancia. China y Rusia podrían proporcionar recursos económicos y tecnológicos para que el chavismo resista un día más, prolongando el statu quo. Corea del Norte, aunque improbable, podría ser una carta desesperada para adquirir capacidades de guerra asimétricaEdmundo González y María Corina Machado: Su asunción al poder se retrasaría mientras el chavismo se atrinchera, dependiendo de la presión internacional y la cohesión interna de la oposición. La falta de acción militar directa de EE UU podría dar al chavismo más tiempo… pero no mucho más… la paciencia de los gringos se agotó
b) La presencia naval de Estados Unidos se mantendría como disuasión, pero sin intervención directa para evitar un conflicto regional. EE UU podría intensificar sanciones económicas para forzar un colapso interno del chavismo
Escenario pesimista (conflicto armado o guerrilla bolivariana)
a) Movimientos del chavismo: Rodríguez habría buscado en China y Rusia apoyo logístico para sostener una resistencia armada, posiblemente mediante milicias leales o una “guerrilla bolivariana”. China podría limitarse a apoyo económico indirecto, mientras Rusia podría proveer inteligencia y armas ligeras. Corea del Norte, aunque arriesgado, podría ser un proveedor de última instancia para tácticas de insurgencia Edmundo González y María Corina Machado: Su llegada al poder sería complicada por la violencia, con riesgo de que el chavismo fragmentado inicie una insurgencia prolongada. La oposición necesitaría un respaldo militar externo coordinado para consolidarse.
b) La fuerza de ataque podría intervenir directamente si el conflicto escala, justificando una operación como defensa de la “democracia” o para prevenir un colapso regional. Sin embargo, EE UU evitaría una ocupación prolongada, priorizando una coalición internacional.
Futuro de Maduro y el chavismo
*Maduro y su círculo: En el escenario optimista, Maduro podría negociar un exilio (posiblemente en Turquía, China o Rusia) con garantías financieras. En el escenario inocuo, seguirá aferrado al poder, apoyado por China y Rusia, pero su legitimidad se erosionará aún más. En el escenario pesimista, podría liderar una resistencia armada desde el exilio o dentro de Venezuela, aunque su capacidad operativa dependerá de la lealtad de las Fuerzas Armadas y el financiamiento externo.
*Perspectiva novedosa: Un elemento poco discutido es la posible división interna del chavismo. Mientras Rodríguez busca apoyos externos, figuras internas tales como Nicolás Maduro, Diosdado Cabello o Vladimir Padrino, podrían optar por negociar con EE UU o la oposición para salvarse, lo que debilitaría a los que se quedan. Este cisma interno es un factor que pocos ven, pero podría acelerar el colapso del chavismo.
La división interna del chavismo y la estrategia de EE UU de desgastar a China y Rusia son factores subestimados que podrían alterar los tres escenarios. Edmundo González y María Corina Machado tienen una ventana de oportunidad para asumir el poder, pero su éxito dependerá de la cohesión opositora y la presión internacional calibrada.
EE UU, con objetivos más amplios que el solo cambio de poder en Venezuela, está preparado para darle un golpe casi mortal al Cartel de los Soles, mandándole un mensaje a México cuyo gobierno está bajo presión e influencia del narco, que si no coopera como está haciendo, le pasará lo de Venezuela.
Diferentes fuentes de streaming anticipan que habrá un desembarco anfibio para capturar o eliminar los blancos de alto valor personal; y que atacarán los lugares donde haya laboratorios, depósitos, pistas clandestinas o sembradíos, asi como atacará las fuentes de riesgo como la fábrica de drones iraníes, y los centros de entrenamiento de Hezbolá.
Con Rodriguez ya de regreso de China y Marco Rubio terminando su cruzada de alineación pareciera que ya el campo está libre, documentado, revelado u justificado, para que ahora sí hagan lo que vinieron a hacer, que no sabemos qué es, pero podemos intuirlo. Ojalá sea todo para bien y que no tengamos víctimas inocentes.
Las recomendaciones
Para el gobierno chavista (de salida): que inicie negociaciones directas con la oposición para garantizar una salida ordenada con amnistías limitadas y protección para figuras secundarias. Esto porque el chavismo tiene totalmente cortadas las vías de comunicación con EE UU y necesitan que sean un puente con EE UU que es el que los busca, ya los encontró, y los van a capturar. Para eso deben designar un emisario confiable (ni Rodríguez, ni Maduro) para arreglar su salida, aunque ya saben que su situación no depende de María Corina Machado sino directamente de Trump.
Para el gobierno electo (liderado por Machado y González): que comience a trabajar abiertamente con las fuentes de financiamiento para orquestar el Plan Marshall venezolano que podríamos bautizar Plan Fénix, como les he propuesto en el pasado. Y que se asegure de incidir internacionalmente para reducir el apoyo al chavismo por parte de China y Rusia… Porque la influencia de Irán ya quedó fuera de juego.
Para los empresarios honestos y trabajadores (ya no perderé más tiempo con la dirigencia cooptada por el chavismo): diversificar alianzas comerciales y proteger activos ante la incertidumbre, mientras se posicionan como socios clave para la reconstrucción económica post-chavismo. Para eso deben agruparse en una entidad empresarial que no sea percibida como aliada del chavismo que tanto daño le ha hecho a Venezuela y que sus dirigentes terminarán mal. Deben agremiarse en una entidad que ya exista pero que siga manteniendo respetabilidad; o bien crear una nueva cámara empresarial independiente que negocie con la oposición y que esta les endose su credibilidad y los ponga en contacto con los actores internacionales relevantes (como organismos multilaterales y banca de inversión) para avanzar sobre el plan de recuperación económica que llevará a cabo el gobierno electo cuando asuma… Ya hay mucho que está en marcha, pero nunca compartirán esos avances con los dirigentes actuales porque son uno de los brazos que sostienen al chavismo en el poder.
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