El salario en Venezuela fue destruido por el Cartel de los Soles y el socialismo del siglo XXI, porque sabían que un trabajador con ingresos dignos educa a su familia y aporta al desarrollo nacional.
En 1998, salario y bono alimenticio sumaban $611. Un técnico petrolero ganaba hasta cinco veces más, con beneficios como comisariato, vacaciones y utilidades. Todo fue borrado.

Hoy, un ingeniero gana $4,16 y un obrero apenas $1,60 al mes. Solo los bonos de $160 evitan la muerte por hambre. Pero no alcanzan para vivir con dignidad.

Quienes asuman el poder deben restaurar el poder adquisitivo. Debemos promover un sindicalismo ético e independiente. Basta de sindicatos al servicio del patrón o del partido.
Vamos de la Venezuela ocupada y destruida por criminales a una Venezuela libre y soberana.
¡Fuerza trabajadores!
¡Viva Venezuela libre!
Pronto Dios mediante, Nos veremos en las áreas petroleras y en las calles libres en Venezuela.
Iván Freites Chirino
Dirigente sindical del petróleo y el gas

