Yo venía de Santana a Caracas, a conocerla, caminarla, era muy muchacho, casi un adolescente de 18 años , andaba con Rodríguez Rauseo, por esos caminos de Sabana Grande y un buen día él y Bayardo Sardi, me presentaron en el gran café a Manolo Reverón, poeta, Amigo, culto, sobre todo y en aquel entonces éramos compañeros del MÁS, de aquel entonces, hasta los últimos tiempos, nos seguimos viendo en el gran café para esa tertulia hermosa que compartía con él, con: Fran Tovar, con Gustavo Mujica, Julio Casas y otros tantos que tuvimos el privilegio en la vida, de hablar de tantas cosas hermosas y de otras que nos quedaron pendientes, pero que la pensamos para cualquier momento. Reverón, apellido de titiritero Reverón, el muñequero Reverón el permanente y te diré algo Amigo que tú lo sabrás allá en las alturas dónde estás o en los terrenos donde te encuentras hoy que te recordaré siempre cada vez que camine por sábana grande o o llegue a tomarme otro café.
Formará parte de lo que se Marcharon, y lncrustsfo en el alma, dejando una noble lealtad a la amistad.
Descansa en paz en tus poemas en tus prosas literarias, en tus historias universales.
Descansa en paz, el amor de tu existencia.
Y murió un amigo.
Compañero de tertulia.

