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Lo que hacen los maestros en Tucupita para redondearse la arepa

Ante el bajo salario que perciben los docentes en Venezuela que se mantiene en 130 bolívares desde el año 2022, algunos maestros de Tucupita, en Delta Amacuro, han estado recurriendo a actividades comerciales informales para subsistir.

Uno de ellos es Manuel Barrios, docente de Volcán, al sur de Tucupita, quien comentó que desde diciembre de 2024 comenzó a vender refrescos y pan para complementar sus ingresos. A pesar de los constantes aumentos de precios, ha logrado mantenerse en este pequeño negocio.

Barrios adquiere una caja de seis botellas de refresco de 2 litros a 550 bolívares en locales del centro de la capital deltana, y los revende a 140 bolívares cada uno. Aunque la ganancia no es el que desea, asegura que le alcanza para medio comer.

Otra docente, Annelis Herrera, quien trabaja en la escuela Manuela Sáenz de El Palomar, también ha recurrido a la venta de dulces dentro de la institución. Desde hace dos meses vende chupetas a 20 bolívares, caramelos a 4 por 10 bolívares y galletas a 10 bolívares la unidad.

  

No es mucho lo que gano, pero me ayuda a cubrir algunas necesidades básicas, afirmó.

Por su parte, Ander Martínez, maestro del centro de Tucupita, relató que emprendió en la venta de pollos vivos desde abril de este año. Actualmente mantiene a las aves en etapa de engorde para su comercialización. El kilo de pollo vivo lo vende a 430 bolívares.

Si bien, los docentes y otros trabajadores públicos reciben mensualmente un bono denominado bono de guerra por un monto equivalente a 120 dólares a través del sistema patria, este ingreso no se considera parte del salario formal ni resulta suficiente para cubrir las necesidades básicas, antes los constante incremento en los precios de la comida y productos esenciales.

Tane Tanae