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Papel Literario del 22 de junio de 2025, por Nelson Rivera

Amigos lectores:

I. Carlos Federico Duarte Gaillard -conocido como Carlos F. Duarte- falleció en febrero de 2024. Nació en 1939. Fue un hombre discreto, ajeno a la figuración pública. Historiador -Individuo de Número de la Academia de Historia-, riguroso experto en el arte colonial venezolano, investigador, conservador, restaurador, directivo de numerosas instituciones culturales, así como Director del Museo de Arte Colonial Quinta Anauco entre 1978 y 2024. La revisión de los títulos de los publicados a lo largo de las décadas ofrece un peculiar y múltiple panorama de temas y saberes diversos y peculiares. Duarte es uno de esos venezolanos que, con disciplina y sin estridencias, ha ampliado nuestra comprensión de la considerable riqueza cultural que se produjo durante los siglos XVI, XVII y XVIII. La suya es una de esas obras que merece calificar como imprescindible.

II. Por fortuna, Nany Goncalves , Rebeca Guerra y Alejandro Ruiz Salamanca le hicieron una larga entrevista a Duarte en 2014 -para la revista Museos.ve -, que indaga en su recorrido académico, profesional y en el funcionamiento del museo que dirigió. La reproducimos completa en las páginas 1, 2 y en parte de la 3 . A la pregunta de cómo se interesó en la restauración, cuenta: “ Fue cosa de vocación y sensibilidad. Desde muy joven siempre me gustaron los cuadros antiguos, me preocupaba cómo “arreglarlos”. Ante esa inquietud, todo el mundo lo que hacía era desviar mi atención. Me decían que iba a ser pintor y yo llegué a creérmelo. Al final, eso fue muy provechoso para mí porque entré a estudiar a la Escuela de Artes Plásticas y tuve una formación muy buena. Allí estaban Clara Sujo , Pedro Ángel González , Rafael Ramón González , Pedro Briceño , Perán Erminy y Alejandro Otero, entre otros artistas importantes. En aquel entonces no había una visión clara de la restauración, no se hablaba de eso y mucho menos de estudios universitarios en la materia. Un buen día, la esposa del pintor Francisco Fernández , que había estudiado en El Louvre, le dijo a mi madre: “Oye, ¿a Carlos no le interesaría la restauración?” Fue la primera vez que escuché la palabra, empecé a pensar y supe que eso era lo que yo quería hacer ”.

III. Edgar Cherubini Lecuna escribe Un país con tres discursos irreconciliables , lectura de El laberinto de los tres minotauros , de José Manuel Briceño Guerrero (1929-2014). El libro de Briceño desentraña los que llamado “el discurso de los señores”, “el discurso de las luces” y el “discurso salvaje”: “Estos tres discursos de fondo están presentes en la sociedad y es fácil ver que se obstaculizan mutuamente produciendo consecuencias graves y lamentables, ninguno de los tres discursos logra gobernar la vida pública hasta el punto de poder dirigirla hacia formas coherentes y exitosas de organización, pero cada uno de los discursos es suficientemente fuerte para frustrar a los otros dos, y los tres son mutuamente inconciliables e irreconciliables. Pensando en voz alta, podríamos agregar que también se mimetizan unos con otros para fines inconfesables”. Página 3 .

IV. Hoy publicamos la segunda parte del dossier dedicado a los 420 años de la publicación del Quijote (añado aquí que, a propósito de la publicación de la primera parte, recibió un centenar de parabienes y amables comentarios de lectores de España y de 8 países de América Latina). Escribe:

– Aníbal Romero , Mitos y símbolos de la literatura : “La novela de Cervantes alcanza un gran logro simbólico con la postulación del dueto Don Quijote-Sancho, que es una atrayente versión del viejo dualismo filosófico de alma y cuerpo, idealismo y materialismo, espíritu y sustantividad. Obras como el Ulises de James Joyce reproducen un símbolo equivalente a través de personajes como Stephen Dedalus y Leopold Bloom, y antes lo hizo Flaubert en su inacabada novela Bouvard y Pécuchet ”.

– Isabella Santander Salas , ¿Cuántas páginas tiene el libro, profe? : ““Siempre he sostenido que el hábito de la lectura viene por la seducción temprana. Al niño se le seduce con el cuento antes de dormir: con la aventura, con el misterio y hasta con el miedo excitante que pueda sentir ante una historia. Así crece, necesitando la historia escrita o contada para él mismo fabular sus propios sueños. Así lo experimenté yo misma desde mi infancia; Tuve la suerte de contar con un padre de naturaleza pícara e histriónica que se enfundaba, de cuando en cuando, en su negra capa española enjaezada con broche de plata y así leía a sus seis hijos escenas del Quijote”.

– Cristian Álvarez , El Quijote: un libro sobre la lectura y los libros : ““Ya desde el comienzo de la novela vemos al ingenioso hidalgo como lector incansable, especialmente de los libros de caballerías en los que “ con tanta afición y gusto” se enfrasca, pasando “las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio”, hasta perder la cordura. Como sabemos, ello mismo lo conduce a tomar la firme resolución de “ hacerse caballero andante”, lo que en su convicción veía como lo más “ convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república”.

– Enrique Larrañaga , De Quijotes y Meninas: relatos y retratos de Modernidad : “ cada una con su manejo particular pero análogamente magistral de sus herramientas disciplinares, construyen otras que nos incluyen, nos involucran como participantes de lo que se nos narra, con el escritor construyendo nuestra complicidad con lo que cuenta, a veces hablándonos directamente para luego volver a esconderse tras la aparente neutralidad de quien sólo observa y cuenta o reaparecer con otras voces, o el pintor mirándonos de frente desde su puesto de trabajo”.

  

– Gerardo Vivas Pineda , Arcabuces por doquier, entre el alma y el poder : “Escucha ahora, caballero del amor, esta singular historia narrativa. Miguel Otero Silva, por su parte, lleva su batuta escritora al personaje más polémico de la historia venezolana y continental. En su novela Lope de Aguirre, príncipe de la libertad , adopta el arcabuz no sólo como principal armamento de guerra y conquista, sino como símbolo del poder militar y político en su más efectiva manifestación. Me dio por contar las veces en que recurre al sonoro rifle, enumerando página por página los términos relacionados: arcabuces , 36 veces; arcabucería , 34 veces; arcabuzazo , 6 veces; arcabucería , una vez, en total 100 menciones justas al fusil de gran poder destructivo  .

– Beatriz Carolina Peña , De la seriedad a la risa y viceversa : ““El profesor Isaías Lerner, quien había publicado en Argentina una edición del Quijote con la especialista en Siglo de Oro Celina Sabor de Cortázar, remarcó, casi sin proponérselo, un componente esencial del libro: el humor. Lerner no señalaba los pasajes jocosos, sino que en clase se reía mientras analizaba la obra. Sus carcajadas me revelaron que mi lectura del Quijote era muy seria y que debía divertirme con el libro”.

V. La edición trae en la página 10 tres columnas:

-La tercera entrega de la serie Ensayos morales, de Ruth Capriles , está dedicada a La fama : “Hoy Fama circula en la Red. Quien no está en la Red no está en la Nube y por tanto no existe. Así, esta diosa alada ha adquirido soberanía sobre un universo que tiende al infinito. Es un conglomerado inmenso y en expansión de millones de ojos y lenguas, o dedos, que transmiten por iguales noticias ciertas y falsas. Crea n y destruyen ídolos a velocidades digitales. Un solo chasquido de la divina lengua digital provoca odio hoy hacia quien admiramos ayer”.

– Roger Vilain , escribe en Café del día , Un texto original : “Nada en literatura es original, o casi, profesor, porque si se trata de cartas, ponen sobre tus papilas, sobre la explanada de tu lengua, el sabor dulce, ácido o amargo de la originalidad manifiesta que nos pertenece: la de nuestra propia existencia”.

-La Nota al margen de Keila Vall de la Ville , Atando tomates en el final del mundo : “Desconozco qué motivó la búsqueda. Quizás la actual y perenne sensación de fin suspendido mientras suspendido esté. El fin existe desde el comienzo, es pregunta omnipresente, es fantasmal y real, seduce. Es universal, democrático. Experiencia estética íntima, mínima, cíclica. Se mide en apocalipsis y sumisiones al sueño, despedidas, abandonos, muertes, etapas, flashes o fotos. instantáneas”.

VI. Para despedir, otro del Quijote : “ te hago saber, hermano Panza, que no hay memoria a quien el tiempo no acabe, ni dolor que la muerte no le consuma».

Nelson Rivera.