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La represión del régimen de Nicolás Maduro también se siente en el futbol venezolano

Un grupo de policías les dijo que serían liberados, pero dirigieron su autobús a Caracas.

El chavismo también reprime y extorsiona al fútbol venezolano: hinchas del Deportivo Táchira acaban en el Helicoide.

Hostigamiento, persecución y detenciones forzadas. Más allá de un arbitraje polémico, la final del campeonato de apertura del fútbol venezolano ha dejado al descubierto, una vez más, los abusos que comete el chavismo, que no sólo ha asaltado varios de los clubes más importantes del país, sino que hace negocios y lava el dinero ilegal en su interior. Los últimos damnificados son una treintena de hinchas del Deportivo Táchira, el equipo que disputó el domingo la final contra la Universidad Central de Venezuela Fútbol Club (UCV), el mismo que se hizo famoso durante la disputa de la última Copa Libertadores por la identidad de su verdadero dueño, el famoso coronel y torturador Alexander Granko Arteaga.

El calvario comenzó en este ocasión en el viaje de ida hacia Caracas, unos 800 kilómetros para desplazarse desde San Cristóbal, capital del estado fronterizo de Táchira, históricamente uno de los territorios más antichavistas del país. Los más de 20 autobuses de hinchas aurinegros se toparon con las alcabalas (puntos de control de guardias nacionales, policías y militares), empeñados en ralentizar al máximo el viaje. El afán fue tal que la Policía Nacional Bolivariana (PNB) no dudó incluso en bloquear la autopista para que los seguidores del Deportivo Táchira no llegaran a tiempo a la final.

Este tipo de persecución y peleas son habituales en el fútbol venezolano, no es la primera vez que le sucede al equipo aurinegro. Sus hinchas recuerdan las emboscadas propinadas en otros duelos contra Zamora FC, el equipo de Barinas, la cuna de la revolución, que estuvo en manos de familiares de Hugo Chávez y del ex ministro Pedro Carreño.

Esta historia es distinta, porque una vez que la hinchada emprende el camino de vuelta a casa, la caravana se dispersa. Un grupo rezagado estaba en Maracay (a 120 kilómetros de Caracas) para comer y dormir. Según los testigos, un grupo de policías los interceptó, les dijeron que iban a llevarlos a una requisa en Maracay y luego serían liberados. Los subieron a todos al bus, también unos policías, y el bus se dirige hacia Caracas, no a Maracay. La mayoría fue llevada al comando policial de Maripérez pero también al Helicoide (la cárcel de presos políticos conocida como uno de los mayores centros de tortura de América Latina).

¿Algún delito? Ninguno

Entiendo que en el contexto de tensión política dentro del chavismo, probablemente fue un grupo de policías buscando ganarse un favor con Granko, que mientras patrullaban vieron las franelas (camisetas) de Táchira, hinchas comunes que no eran barras bravas, gente muy sana de la hinchada, incluso mujeres y niños estaban presentes. Así que probablemente los entregaron para buscar un premio, relató a EL MUNDO César Báez, politólogo y productor de Reason TV.

Papá, yo regreso pronto porque el domingo es tu día (Día del Padre en Venezuela), me dijo mi hijo. Y resulta que no ha aparecido, reveló Guzmán Zambrano en una emisora local, entre denuncias y mucho silencio. Familiares y abogados esperan que los detenidos de forma arbitraria pasen en las próximas horas por tribunales y sus casos sean remitidos a San Cristóbal.

  

¿Algún delito? Ninguno. Arbitrariedad. Abuso de poder. El desbordamiento de la represión donde todo ciudadano está en riesgo, protestó Marino Alvarado, defensor de derechos humanos de Provea. Según las investigaciones del Foro Penal son 926 los presos políticos en las mazmorras de Nicolás Maduro, incluidos 14 ciudadanos con nacionalidad española.

No es la primera vez que el chavismo asalta al mundo del fútbol. De hecho, el presidente de la federación es el joven empresario Jorge Giménez, conocido por sus vínculos y negocios con la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez, a la que acompañó en el polémico viaje de Madrid que tantas toneladas de tinta ha derramado. Giménez también es el personaje que aparece en los audios del caso Koldo, al que Víctor de Aldama reclamaba dinero en efectivo.

El gobernador chavista Rafael Lacava (el más popular del país) controla la Academia Puerto Cabello, Fidel Madroñero (amigo íntimo de Nicolasito Maduro) lo hace con el Rayo Zuliano y Jorge Silva (presunto testaferro del ministro Diosdado Cabello) manda en el Deportivo Táchira. Lo que buscan con el Táchira, por ejemplo, es lavar dinero y cuidar su reputación usando a una institución cultural importante. Al igual que los narcos colombianos en los 90, que usaban el futbol para limpiar su imagen con la gente, así mismo actúa el chavismo en las comunidades. Utilizan fondos provenientes de corrupción o narcotráfico en inversiones como sedes deportivas, academias y demás, concluyó Báez para este periódico.

Granko, torturador y futbolero

Los hinchas del Táchira se toparon en esta ocasión con el peor enemigo posible: el verdadero dueño del Universidad Central es el temido coronel Alexander Granko Arteaga, de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). El mismo a quien Naciones Unidas señala como uno de los peores torturadores del régimen. Incluso la Fiscalía de Chile ha investigado a El Barba como enviado del chavismo en 2024 para el secuestro, tortura y ejecución del teniente rebelde Ronald Ojeda en Santiago. Granko, señalado también por su participación en el acoso y muerte con tiros de gracia del policía rebelde Óscar Pérez y sus seis compañeros en la masacre del Junquillo, lideró la toma de Caracas durante la coronación fraudulenta de Nicolás Maduro en enero. Mensaje para la juventud: ¡Salgan, salgan!, para entrarlos a coñazos (golpes), provocó Granko aquel día.

Como en el siglo pasado, cuando narcos tan famosos como Pablo Escobar y los Orejuela financiaban equipos de fútbol en la Copa Libertadores, Granko no quiso quedarse atrás, hasta que cayó eliminado frente al brasileño Corinthians en el último minuto. Granko Jr, hijo del coronel, es uno de los titulares de la UCV, pese a que sólo tiene 16 años. La polémica surgida en el partido de ida contra el equipo paulista obligó a que Granko retirara de las camisetas de sus jugadores el logo con el casco de los espartanos del Rey Leónidas, uno de los símbolos de estos agentes.

Nicolás Maduro no dudó en sellar en enero su cercanía con Granko, con quien además comparte creencias santeras y en los ritos del sincretismo religioso afrocubano, durante la celebración del Congreso Internacional contra el Fascismo. Entre los testigos internacionales estuvieron presentes algunos de los aliados españoles de Maduro, como Juan Carlos Monedero.

El Mundo de España