
Una tragedia sacude nuevamente a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), en medio del cuestionado proceso electoral convocado por el régimen de Nicolás Maduro para este domingo. Durante un despliegue fluvial en el estado Apure, una embarcación militar utilizada en el marco del Plan República se volcó, dejando como saldo la muerte por inmersión de un efectivo de la Guardia Nacional, al menos tres personas desaparecidas, y la pérdida de material electoral y armamento.
El siniestro ocurrió en horas de la noche de miércoles 21 de mayo, en las aguas del río Apure, específicamente en el trayecto hacia la comunidad de Cabuyare, parroquia Arichuna, municipio San Fernando. De acuerdo con reportes locales y versiones extraoficiales, la lancha iba sobrecargada con más personas y equipos de los permitidos, sin que los ocupantes contaran con chalecos salvavidas ni medidas básicas de seguridad fluvial.
En la embarcación viajaban funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), personal del Consejo Nacional Electoral (CNE) y equipos técnicos destinados a la instalación de centros de votación. Se reporta la desaparición de al menos cuatro personas, entre ellas el Sargento de Segunda Brayan Duque Montesinos (GNB), el oficial Javier Martínez Herrera (PNB), así como un técnico y un operador del CNE.
El único fallecido confirmado hasta el momento es el Sargento Mayor de Tercera, José Navarro Colina, quien perdió la vida por inmersión. Las labores de búsqueda, según fuentes en la zona, continúan en Boca Arauquita, con la esperanza de hallar con vida a los desaparecidos.
El accidente ha generado una ola de indignación entre familiares, ciudadanos y sectores de la sociedad civil, quienes denuncian que este hecho no es un incidente aislado, sino el resultado de años de negligencia, improvisación y desprecio por la vida de los subalternos por parte de la cúpula militar y del Ejecutivo nacional.
La embarcación no debía estar navegando en esas condiciones. No tenían el equipo mínimo, no había chalecos, había sobrepeso por el armamento y los equipos del CNE. Fueron enviados irresponsablemente en un operativo electoral que solo busca maquillar de legalidad una dictadura ya derrotada por la voluntad popular, expresó una fuente militar bajo condición de anonimato.
A pesar de la gravedad del hecho, el régimen guarda silencio. No ha habido pronunciamiento oficial del Ministerio de Defensa ni del CNE. Las familias de los desaparecidos y del efectivo fallecido claman por respuestas, mientras el país suma otra tragedia atribuida a la desorganización institucional y el uso político de la Fuerza Armada.
La convocatoria electoral prevista para este 25 de mayo ha sido ampliamente rechazada por la comunidad internacional y por una mayoría de venezolanos, que consideran el proceso como ilegítimo. El evento del río Apure agrega un elemento trágico a esta farsa, revelando cómo incluso en sus intentos desesperados de aferrarse al poder, el régimen pone en riesgo la vida de ciudadanos y soldados por igual.
¿Quién responde por estos fallecidos? ¿Es responsabilidad del alto mando militar, del CNE, del Ejecutivo? ¿Hasta cuándo se expondrá a hombres y mujeres de uniforme a condiciones indignas, en nombre de un proyecto político agotado?
Mientras no haya respuestas ni responsables, la sangre de los caídos seguirá manchando las aguas del rio Apure y el prestigio de una institución que, lejos de ser respetada, ha sido usada como herramienta electoral por un régimen que ya fue derrotado, pero que se niega a soltar el poder.
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