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Cuánto han caído las Bolsas en los primeros 53 días de Donald Trump

El índice S&P 500 ha caído un 7% desde su inauguración. Es un desempeño peor que los de Biden y Obama, y que el suyo propio en el mandato de 2016. Una gorra en apoyo de Donald Trump, en el New York Stock Exchange (NYSE) en Nueva Yorl, el 6 de novimebre de 2024.

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Las bolsas estadounidenses han caído con fuerza desde la inauguración de Donald Trump el 20 de enero. El índice bursátil S&P 500, que agrupa a las mayores compañías del país, acumula pérdidas del 7% en los primeros 53 días de mandato. Esta caída ha borrado las ganancias que acumulaba el índice desde la victoria electoral de Trump el noviembre pasado.

Aunque la bolsa no es el mejor indicador económico, el interés por su evolución se redobla porque Trump sí le presta atención. Durante el primer año de su mandato anterior, Trump tuiteó sobre los mercados en 63 ocasiones, según CNBC. Casi siempre lo hizo para presumir. Estos días, en cambio, el tono es otro. En una reciente entrevista en Fox, preguntado por el riesgo de desaceleración, Trump describía lo que está ocurriendo como un “periodo de transición”, como si fuese un paso necesario para sus objetivos económicos.

La caída de la bolsa no puede atribuirse por completo al regreso de Trump a la Casa Blanca. Por ejemplo, las grandes empresas tecnológicas estadounidenses están registrando pérdidas, impulsadas por la irrupción de dos desarrollos de inteligencia artificial de origen chino —DeepSeek y Manus—, porque confirman el ascenso del gigante asiático. En lo que va de año, Nvidia ha caído un 16%, Alphabet un 14% y Microsoft un 10%.

Al mismo tiempo, parece innegable que los mercados también están respondiendo a las políticas de Trump, tanto por el coste potencial de una guerra arancelaria como por la incertidumbre que provocan las tensiones geopolíticas entre EEUU y sus socios en Europa y América.

¿Cómo se compara este inicio con anteriores presidencias? En el gráfico se muestra la evolución del S&P 500 durante los primeros 53 días de cada mandato. La caída del 7% en este segundo mandato de Trump es la peor inauguración desde 2001, cuando George W. Bush tomó posesión en plena crisis de las puntocom.

Los primeros 53 días son una muestra pequeña pero no irrelevante. Si tomamos cada presidencia, y comparamos el rendimiento de la bolsa en ese primer periodo y en el mandato completo, se observa una relación: un buen arranque se asocia con ganancias futuras.

  

Por supuesto hay excepciones, como pasó con Barack Obama en 2009. El índice perdió un 6% de valor en sus primeros 53 días de presidencia, pero cuando dejó La Casa Blanca ocho años después, las ganancias eran del 182%. La expectativa de Trump, y de muchos inversores, es repetir algo así.

Los temores a la recesión

La pregunta clave ahora es si EEUU está en riesgo de entrar en recesión. Por el momento, los datos económicos son buenos: el empleo sigue creciendo y la inflación se moderó en febrero, pero crece la preocupación de que la economía estadounidense esté perdiendo fuelle.

Según el mercado de predicción Polymarket, la probabilidad de recesión en 2025 ya alcanza un 40%, mientras que hace solo un mes se estimaba en torno al 20%.

Estos temores son fáciles de explicar. Habrá factores previos, como el avance de la inteligencia artificial, que podría frenar la contratación, si las empresas se mueven con cautela a la espera de ver su potencial. Luego, las políticas de Trump abrieron nuevos frentes: sus despidos masivos en la administración pueden reducir el consumo; la guerra arancelaria amenaza los costes; y sobre todo, con sus vaivenes impredecibles, multiplica la incertidumbre global. Olivier Blanchard, execonomista jefe del FMI, lo resumió así: “La razón de la aparente desaceleración es la extrema incertidumbre en las políticas, que están llevando a los consumidores a preocuparse, a las empresas a esperar para invertir y a demanda a caer. A cambio de nada particularmente bueno para el futuro. Solo una pérdida pura”.

La incertidumbre es el miedo a los malos futuros. Y el crecimiento económico se alimenta esencialmente de lo contrario: de optimismo. De la confianza en que puedes comprar una casa más grande, crear tu pequeña empresa o cambiar de trabajo sin temer lo que está por venir.

El País de España