
Esta investigación es la primera en cuantificar rigurosamente el efecto que tuvo el colapso de la economía venezolana sobre el proceso de acumulación de capital humano de Venerzuela.
Crisis económica y el colapso del acervo de capital humano venezolano (Parte I), un trabajo de Think Anova. Su director, Omar Zambrano, adelanta estas reflexiones.
Introducción
La noción de que la generación y acumulación de capital humano es un proceso imprescindible para el crecimiento económico es uno de los consensos más extendidos en la literatura económica. Se sabe que el acervo de capital humano de un país permite ampliar la base factorial de la producción y aumentar su productividad, lo que se traduce en un mayor crecimiento económico y riqueza. Además, la acumulación de capital humano es el motor de la innovación, permite la adaptación a nuevas tecnologías, reduce la desigualdad y mejora las condiciones de vida de las personas (Barro, 1996).
Entre 2013 y finales de 2021, Venezuela experimentó uno de los peores colapsos de crecimiento de la que se tenga registro en la historia económica contemporánea. En ese lapso, el país perdió más de 75% de su Producto Interno Bruto, lo cual representa uno de los episodios de contracción económica más profundos del cual se tenga conocimiento en tiempos de paz [1]. Las consecuencias de ese episodio en términos de la evolución de los indicadores tradicionales de bienestar humano han sido profundas y persistentes. De hecho, la recuperación parcial en los niveles de actividad económica ocurrida desde 2021 hasta hoy, ha sido tan leve en magnitud, tan limitada en términos sectoriales, tan circunscrita territorialmente, y tan desigual en términos económicos, que ha resultado insuficiente para mejorar las condiciones de vida de amplias porciones de la población venezolana que sigue enfrentando niveles de precariedad extrema en sus condiciones materiales de vida.
Este artículo resume los principales resultados de la investigación titulada “Colapso económico y acervo de capital humano: impacto de la crisis económica de Venezuela sobre la cantidad y nivel educativo de la fuerza laboral” (Zambrano et al.,2024), que será publicada próximamente por el Banco Interamericano de Desarrollo. En este trabajo se cuantifica por primera vez el efecto que tuvo el colapso experimentado por la economía venezolana sobre el proceso de acumulación de capital humano del país.
Se sabe que en los últimos años, la cantidad y disponibilidad de capital humano en Venezuela ha experimentado una contracción notoria como consecuencia de los efectos concomitantes de dos factores: (i) Un ajuste demográfico producto de una ola migratoria de inmensas proporciones, que ha resultado en la salida del país de cerca de una quinta parte de la población (R4V, 2024); y, (ii) la profunda contracción en el valor de los salarios reales, que ha reducido los incentivos para participar en el mercado laboral y para invertir en mayor escolaridad por parte de los más jóvenes, con un impacto desproporcionadamente mayor sobre las mujeres venezolanas [2]. Aunque en teoría se sabe que ambos factores han de haber tenido un efecto sobre la cantidad y disponibilidad del capital humano en Venezuela, poco se conoce sobre la magnitud cuantificable y profundidad de dichos efectos.
Crisis económica y el colapso del acervo de capital humano venezolano, un trabajo de Think Anova. Su director, Omar Zambrano, adelanta estas reflexiones:
Esta investigación es la primera en cuantificar rigurosamente el efecto que tuvo el colapso de la economía venezolana sobre el proceso de acumulación de capital humano del país.
Entre 2014 y 2017, la crisis hiperinflacionaria causó el colapso de los salarios reales, por lo que el poder de compra de los ingresos cayó hasta valer casi nada. Esto produjo dos efectos: un ajuste demográfico (la crisis migratoria), y una caída en los incentivos para participar en el mercado laboral (trabajar) y para acumular mayor capital humano (estudiar).
Esta investigación define el período 2015-2021 como de “colapso de capital humano”, los efectos pueden resumirse en cinco:
1. Venezuela se quedó sin 4,1 millones de personas en edad de trabajar.
2. La tasa de participación de la población cayó en 33%, un tercio de la población que antes estaba en tareas productivas.
3. Venezuela perdió una fracción considerable de sus trabajadores más calificados, unas 2,3 millones de personas con educación superior, técnica o secundaria completa salieron del mercado laboral.
4. Venezuela perdió parte importante de sus avances educativos acumulados: los años totales de educación de la población que trabaja se redujeron en un 40%, acumulados son 55,3 millones de años de educación perdidos o desincorporados del esfuerzo productivo.
5. Análogamente, Venezuela perdió una parte importante de sus trabajadores con mayor experiencia, se estima que se perdió 34% de la experiencia laboral potencial acumulada, unos 97,8 millones de años de experiencia laboral.
Estos resultados tienen implicaciones profundas y duraderas para las perspectivas de recuperación económica de Venezuela, por lo que cualquier plan de recuperación futura deberá tomar en cuenta políticas específicas de capital humano si se aspira a cualquier proceso sostenido de crecimiento económico.

