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No son ni oposición ni Copei, sino unos asaltantes puestos a dedo, dijo Roberto Enríquez

El presidente de Copei (ODCA), Roberto Enríquez, considera que no es que el gobierno pretenda pasar la página, relativa al fraude del 28 julio, sino poner a la oposición a leer en otro libro, que no sea el del triunfo de Edmundo González Urrutia. María Corina Machado, Roberto Enríquez y Edmundo González.

Algunos dirigentes de partidos de oposición, entre ellos los del Copei, judicializado, consideran que es un error abrazar de nuevo la estrategia de la abstención. ¿Por qué el Copei ODCA no se acoge a esta tesis?

-Te respondo con una sola frase: eso no es ni oposición ni es Copei. Esos son unos asaltantes, puestos a dedo, para degradar la política en una cosa, absolutamente, repugnante. Ni son Copei ni son oposición.

¿Qué piensa usted de la situación en la que se encuentra Nicolás Maduro? ¿Usted cree que pasará la página del 28 de julio, y aquí no ha sucedido nada?

-A mi esa expresión, de que el gobierno quiere pasar la página del 28J, así como sus socios, no la admito. Yo creo que lo que ellos quieren es ponernos a leer otro libro, totalmente, distinto al libro que venimos leyendo, desde que se convocaron las primarias. Se hicieron las primarias, se hizo luego la elección del 28J. Se logró el Acuerdo de Barbados y el Acuerdo de México que, con todo y las falencias y las faltas, que hubo para su cumplimiento, permitieron que llegáramos a esas páginas y, ahora, lo que nos toca es pasar esa página del 28J; para llegar a la página, donde se honre lo que los ciudadanos decidieron y que se crean las condiciones de garantías para todos; respetando lo que los venezolanos decidieron, como es la victoria de Edmundo González Urrutia.

-Permíteme, en consecuencia, que yo discrepe un poco, de cómo enfocan las cosas. No es una cuestión de forma. Para mí lo que pretende el régimen, no es pasar la página; como sí ponernos a leer en otro libro, que no tiene nada que ver con el sentimiento y la decisión de los venezolanos. 

¿Qué se siente ser asilado en una embajada, a propósito de ese apostolado, que usted tuvo que afrontar; tanto más cuando se está asediado, como en el caso de la dirigencia de Vente Venezuela, que está asilada en la embajada Argentina?

-Estar asilado es una experiencia muy dura. Porque estás preso y con las alertas muy bajas. Es muy duro a nivel emocional, a nivel familiar. Una experiencia muy cruel, pues se trata de otra forma de estar preso. A mí me tocó casi cinco años y te puedo decir que fue un trance muy difícil.

-Pero, a pesar de estas vicisitudes, jamás me tocó sufrir el terror, que padecen los compañeros, que están asilados en la embajada de Argentina. Además, a nosotros no nos negaron el acceso a los medicamentos; a la comida. No nos cortaron ni la electricidad ni el agua. De modo que eso que se está haciendo con esos compañeros, constituye algo que en Venezuela y en la comunidad internacional debe dársele todo el volumen a la debida denuncia, porque esas son acciones que están fuera de límite; del más elemental respeto a los convenios, a los derechos humanos. Se trata de una cosa propia de la barbarie. 

-En materia de asilo Venezuela, ha firmado dos acuerdos, entre ellos el Acuerdo de Caracas; que es algo hacia donde debemos centrar toda nuestra energía. Porque constituye un precedente peligrosísimo. Por supuesto, al unísono de la libertad de los presos políticos.

  

¿Usted cree la versión de Diosdado Cabello, con motivo del señalamiento que hace, de que Iván Duque y Alvaro Uribe son los que manejan “El Tren de Aragua”, junto con María Corina Machado?

-Yo no lo creo, obviamente, pero te aseguro que nadie, que tenga dos dedos de frente lo cree ni en Venezuela ni en el mundo. Aquí los venezolanos sabemos como se gestó ese aparato delictivo. Y a nosotros acá, honestamente, hacer política policíaca; esa cosa truculenta, que entraña tanta violencia, eso no va con nosotros y no va con el talante humano, pacífico y democrático de los venezolanos.

¿Se puede considerar una odisea exitosa, la emprendida por Edmundo González Urrutia, desde que salió del país en septiembre del año pasado? ¿Qué balance tiene usted de la misma?

-Te respondo de esta manera: yo creo que quien está en Miraflores, deben sentirse muy desmoralizado; porque todas esas recepciones, todos esos gobernantes, que han recibido a Edmundo hablan de su reconocimiento como presidente electo. Esa gira te aseguro que hubiera querido hacerla Nicolás Maduro. Sin duda que todo ese reconocimiento es no sólo a Edmundo, es también a nosotros los venezolanos; que se trata de un gesto que agradecemos y lo observamos no como una injerencia en nuestros asuntos internos, sino como una solidaridad 

¿Por qué, a su juicio, el régimen no pudo secuestrar a María Corina Machado? ¿Desde cuándo no habla con ella? 

-Por qué no pudo o no quiso, eso es algo que yo no sé. Yo estoy consciente, de que esto al gobierno y a muchos factores, que no son del gobierno les molesta mucho, y es que hoy en día, y te lo digo yo que soy de un partido autónomo, independiente; que somos parte de la coalición democrática –les molesta mucho, que María Corina sea la figura política más importante del hemisferio occidental. Ahora desconocer esta circunstancia creo que sería mezquino.

-Nosotros, quienes participamos en las primarias, tenemos un mandato muy grande. No es sólo María Corina la que lo tiene, exclusivamente, ni tampoco Edmundo; sino quienes trabajamos, quienes fuimos constructores de esa ruta; quienes nos plegamos a esa alternativa, que el pueblo venezolano acompañó. Muchos de nosotros fuimos candidatos en ese proceso. Entonces, desconocer lo que representa María Corina, en ese sentido, resulta una temeridad, y yo creo que ellos calibraron eso; supongo yo.

-La verdad es que las coordenadas mentales de la gente del régimen a mi me cuesta mucho entenderlas, y a cualquiera que esté formado en los valores; porque aquí, lamentablemente, y es lo que yo lamento más del proceso de negociación, que comenzó en México y después se trasladó a Barbados, que quedó pendiente, como es la materia de las garantías democráticas para la etapa post-28J, pues al no poder aterrizar acuerdos de garantías, para todos los sectores en ese proceso de negociación; porque el gobierno no quiso seguir negociando, yo creo que eso le ha costado muy caro al país, y el gobierno cerró todas las válvulas.

-¿Qué pretendían con ese secuestro? Mira, no lo sé; porque me cuesta mucho entender como piensan ellos. Pero estimo que se dieron cuenta, de lo que María Corina encarna hoy en el sentimiento del país y como referente de la lucha por los valores de la libertad en el hemisferio occidental.

Enrique Meléndez