Cientos de devotos del beato, José Gregorio Hernández, realizaron la tradicional caminata de peregrinación en su edición 25 desde la ciudad de Valera hasta el santuario de Isnotú, estado Trujillo.
El recorrido supera los 10 kilómetros y lo feligreses realizan el trayecto para agradecer favores recibidos o como petición a Dios para la pronta canonización del ilustre trujillano.
El obispo de Trujillo, monseñor José Trinidad Fernández, indicó que la tercera fiesta litúrgica que coincide con los 160 años del natalicio del beato motiva a la feligresía a imitar las virtudes de uno de los venezolanos más universales.
«José Gregorio Hernández como beato es para nosotros, para toda Venezuela y para nuestra diócesis de Trujillo una gran bendición», expresó.
Feligreses realizan la 25ª edición de la caminata de peregrinación al santuario de José Gregorio Hernández.
Unión Radio
El legado de José Gregorio Hernández inspira valores para una Venezuela próspera y decente
A 160 años del nacimiento del doctor José Gregorio Hernández, su legado sigue siendo un símbolo de esperanza y ejemplo de valores para una Venezuela próspera y decente, en la que el bienestar familiar sea prioridad, según Francisco González Cruz, director de la Cátedra Libre JGH en la Universidad Valle del Momboy y del Centro de Desarrollo Humano Sustentable.
Nacido el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo, el “médico de los pobres” fue un hombre que, además de inteligente, elegante y humilde, poseía virtudes heroicas.
González Cruz destacó este viernes en el programa De Primera Mano de Radio Fe y Alegría Noticias que José Gregorio se convirtió en uno de los héroes civiles más queridos y respetados en el país, gracias a la combinación de su sabiduría y bondad, cualidades que lo llevaron a formarse para servir.
Explicó que su personalidad caritativa fue forjada en un hogar amoroso y muy espiritual, así como en una comunidad humilde, trabajadora y llena de virtudes.
Hay que cuidar la calidad del hogar, del lugar y de los procesos que allí se viven. Si tú tienes una madre y un padre amorosos y además una comunidad solidaria, donde las relaciones no son tóxicas, tienes más posibilidades de realizarte como una persona en sana paz y ganar bienestar, señaló.
Educación de calidad
El académico señaló que el ciervo de Dios también gozó de una excelente educación de la mano de su maestro Pedro Celestino Sánchez en una escuela privada de Isnotú, quien fue clave para su desarrollo y posterior formación en la Universidad Central.
Relató que su padre, Benigno Hernández, propietario de una pulpería y una posada en Isnotú, hospedó al doctor Guillermo Tell Villegas, un político caraqueño y director del Colegio Villegas, que era en aquella época el mejor colegio de la capital, con una avanzada metodología.
En 1878, a los trece años y medio, José Gregorio emprendió una travesía desde la sierra trujillana hacia Caracas, recorriendo los pueblos de Betijoque, Sabana de Mendoza, Santa Apolonia y La Ceiba en mula.
Su viaje continuó por el lago hasta Maracaibo y luego por mar hacia Curazao, Puerto Cabello y La Guaira, desde donde finalmente llegó a la capital en tren. Al arribar a Caracas, inició sus estudios en el Colegio Villegas, cimentando así los fundamentos de su notable carrera médica.
“La ciencia, la bondad y sus virtudes como médico de los pobres son muy importantes, pero ¿cómo se llega ahí? Con una buena estructura hogareña, una comunidad solidaria y una educación de calidad”, reiteró.
Obra de JGH
José Gregorio se graduó con excelentes calificaciones en Medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV).
Al regresar a su pueblo natal, se convirtió en un médico rural en una época en la que enfermedades como la tuberculosis y el paludismo azotaban a la población. Allí Hernández demostró su inmensa generosidad al atender a los enfermos de escasos recursos de forma gratuita.
Su compromiso con la medicina lo llevó a recibir una beca para completar sus estudios en París, donde tuvo la oportunidad de conocer los avances de vanguardia que más tarde implementaría en su tierra.
La causa de su beatificación y canonización la inició monseñor Lucas Guillermo Castillo, quien fuera arzobispo de Caracas, en 1949. Su beatificación se dio el 30 de abril de 2021, tras reconocerse la curación milagrosa de la niña Yaxury Solórzano, que recibió un disparo en la cabeza en 2017.

